XXIII CARTA ABIERTA A SAN JUAN

 

Que tal Amigo Juan:

            Un año más, y gracias, frente al frío papel, intentando dar cuerpo a una misiva, que como siempre, está avocada, a evocar el pasado más reciente, con la vista puesta en el futuro más inmediato, siendo a estas alturas presente, las “tortas de recao” y los cordiales, con Isabel Pellicer como proveedora y maestra de ceremonia, Ana Pacetti las manos hábiles aún cuando tardías, Mari “la nueva” como asistente cualificada, Ana tras Alejandro, y Lola al frente de la logística, es decir, otra agradable reunión sanjuanista.

            Como sabes, es pasado reciente, la celebración del “día del nazareno”, donde la generosidad institucional y el esfuerzo de la Junta de Hermandades, consiguió una exaltación sin precedentes del nazareno.

            En aquellos actos, todas las hermandades, mostraron gran parte de su historia, bien con un capuz, una túnica, un acta fundacional, o un largísimo y admirable etc…

            Nosotros, los sanjuanistas, por nuestra parte, hicimos lo mismo, mostramos nuestra historia, esa historia que evidentemente no nace sino que se hace.

            Llegado este punto, mención especial merecen, y aquí su minuto de gloria, aquellos que nada aportan a la historia, y que sin embargo la enjuician con argumentos peregrinos, so pretexto de momento inadecuado, inoportunidad y sinónimos afines.

            Sería algo así, como criticar que en aquellos momentos que el final se acercaba, inoportuno fue que buscaras cobijo al regazo del Maestro, o inadecuado el amparo del Maestro a una mujer de honor distraído.

            Sería algo así, como ser católico solo en misa, o proclamar nuestra fe solo en el desierto. El sanjuanista, por el contrario y aún a pesar de sornas y fariseos, es fiel a su historia, disfruta con su condición, y hace gala de ella, allá donde fuere o estuviere.

            Que mayor honra, salvo excepciones, que a uno lo conozcan por ser parte en la historia, por ejemplo: Juan por si solo no identifica historia alguna, sin embargo si le añado “el discípulo amado”, Juan sale del anonimato y sigue haciendo historia. Y terminando con su minuto, siento que no inviertan su tiempo en hacer historia, pues la nuestra, la del sanjuanista alcantarillero, siempre encontrara una voz que la continúe.   

            Llega el momento del acabando esta carta, el humillo del vicio confesable como excusa para el como decirlo, ¿qué estarán haciendo?, ¿son ajenos a nuestro devenir?, ¿habrá llegado el Tío Marcos de su último viaje?, la verdad es que no tengo respuesta para esas preguntas, pero de haberla, solo hay una:

            Imagino, un revuelo de gentes vestidas de blanco con águila en el pecho, y entre ellas al “Placeta” pasando lista: Carrasco, Serafín, Rocío, Mari, Carmita, Ayala, Rebollo … José Rebollo (no está, como siempre llega tarde, pero llega), Vals, …, estamos todos culmina el listero.

He irrumpiría una voz grave, como dice mi hija .- Si estamos todos, subid al autobús, próxima parada, Alcantarilla Jueves Santo Iglesia de San Pedro.

            Y al inicio de ese viaje, invocando la protección divina de la que ya gozan, el orgullo de su historia hecha voz …

 

 

     ¡¡HERMANOS VIVA SAN JUAN!!         
                             

Fdo. A.M.Alburquerque