LOS AÑOS TRANSCURREN RÁPIDAMENTE

 

¡Hola!, Hermanos cofrades de la Pasión de Cristo, esto de saludaros cada Semana Santa a través de esta revista de los verdes está convirtiéndose en una costumbre que además de honrarme, se está transformando en un reto cada vez mayor.

 

Quiero hacer memoria de las dificultades que me supuso el poder escribir el año pasado el artículo para vuestra revista puesto que hacía poco tiempo desde la pérdida de nuestro hermano Rebollo, pero la vida sigue y es cierto que el tiempo cura las heridas poco a poco, pero no borra los recuerdos gracias a Dios.

 

Hace unos días paseaba tranquilamente cuando se me vino a la memoria si había mandado a Alfonso este artículo, pero al recibo de su colaboración para nuestra pequeña publicación “Sanjuanista”, veo que me reclama el mismo con fecha perecedera, lo que me obliga a sentarme ante el ordenador para poder cumplir los plazos establecidos.

 

Son ya cerca de siete años los que nos conocemos, y pensando en los desfiles y las visitas que hemos intercambiado durante todo este tiempo, podríamos ver que lo que se inició como un fortuito encuentro con nuestra amiga María José, se ha ido consolidando poco a poco, creándose unos lazos de amistad entre nuestras Hermandades que espero sigan manteniéndose durante muchos años.

 

Por primera vez fuimos a desfilar con vosotros aquel martes santo de 2002, cuando por infortunios de la vida la lluvia impidió que pudiéramos desfilar. A aquella procesión nos desplazamos una nutrida representación de San Juan junto a nuestro presidente Diego Pacetti, María José, J. Mariano Rebollo, Juan Candel, Antonio, Cesar, Isabel, Mari del Cerro y yo, directivos y portapasos a los cuales nos sorprendió gratamente el observar que la lluvia no impidió llenar la iglesia del convento de túnicas verdes y doradas.

 

Al año siguiente volvimos a ir y desfilamos muy gustosamente por las empinadas calles de Cehegín, visita que nos devolvisteis el día de viernes santo desfilando con nosotros en Alcantarilla.

 

Los años transcurren rápidamente amigos y hoy sin darnos cuenta, vemos como nuestros hijos se van haciendo mayores y vienen empujando para abrirse paso. Como diría mi padre, es la sangre joven que hierve en sus venas y por su ilusión, y con la alegría de la juventud que rebosan nos hemos tenido que dejar sustituir en las procesiones de los verdes por estas generaciones de cofrades que vienen detrás, pequeños sanjuanistas que ven en esa visita un motivo de orgullo para representar a nuestra Hermandad ante vosotros y el pueblo de Cehegín.

 

Del mismo modo ocurre en la familia de los verdes, vuestros hijos han sido los que han cumplido con la otra parte devolviéndonos la visita la noche del 27 de diciembre para participar en una tradición que esta Hermandad instauró el año de nuestro cincuenta Aniversario, me refiero a la presentación de los niños a San Juan. Tradición que nos llena de orgullo pues son ya cientos los niños que se han presentado a nuestro Titular.

 

Fue la noche previa a la de los Santos inocentes la que nos honramos en poder presentar a San Juan a cuatro pequeños cofrades verdes: Elisa, Alfonso, Maravillas e Isabel, hijos de dos directivos de la Pasión de Cristo que a pesar de la distancia y los inconvenientes de tener que dejar parte de la familia en estas fechas tan señaladas, decidieron desplazarse hasta Alcantarilla para acompañarnos a la mesa de nuestro banquete, celebrando junto a nosotros la onomástica de nuestro querido San Juan.

 

Como dices en tú escrito Alfonso, fue una casualidad quizá como otras muchas de las que suceden, una estupenda y agradable casualidad que el día 27 de diciembre, festividad de San Juan Evangelista, coincidiera con la celebración del día de la familia y cómo no, la festividad venía al pelo pues creo que, y si no es así desmiéntelo Alfonso, con vuestra venida a Alcantarilla a presentar por primera vez a vuestros hijos a San Juan se ha cerrado unos lazos de amistad, haciendo que esto sea una gran familia nazarena.

 

Vuestros pequeños son la simiente que ha completado el ciclo, viniendo a formar parte de la familia sanjuanista. Cuando crezcan y vean su nombramiento colgado en su habitación, espero que recuerden que su diploma de hermano protector de San Juan, le fue entregado en la capilla del Calvario en la parroquia de San Pedro de Alcantarilla, bajo la bendición de nuestro apóstol San Juan y de manos de unos hermanos sanjuanistas.

 

Presentación que esperamos se vuelva a repetir en años venideros con más niños “verdes” y podamos contar siempre con vuestra compañía, por todo ello creo que hoy lo que debo gritar al término de este escrito no es otra cosa que,

 

 ¡Hermanos, Viva la Pasión de Cristo!                                                 

                                   ¡Hermanos, Viva San Juan!

Ramón Montaño Yuste