ESCRITO DEL 2009

 

De nuevo, con el invierno a las puertas y el olor a dulces navideños, tenemos que coger la pluma para, en la víspera del nacimiento del niño, escribir sobre la Pasión y muerte del hombre, del Cristo vivo.

Con el paso de los días nazarenos, buscamos siempre la tranquilidad que nos ofrece la tradición, piedra base, impuesta por nuestros predecesores. Buscamos en las actas y en las revistas de Semana Santa que hacían aquellos que quisieron fundar esta Hermandad y como hicieron que pequeñas cosas perduraran en el tiempo haciéndolas imprescindibles dentro de nuestra tradición nazarena.

Continuamos hermanándonos con otras Cofradías, vamos a desfilar a otros pueblos, cambiamos de amigos, amigos que nos devuelven la visita cargados con su espíritu de lucha y sacrificio por algo que sienten y creen. Hermanos que nos dicen que en Zamora la Semana Santa es distinta, más seria, más profunda, pero no por ello más respetuosa o sincera. Voces que claman que en Sevilla las lágrimas ahogan las penas del que no sale, pero aquí también se llora entre las varas, cuando San Juan entre flores esconde sus lágrimas.

Para poder entender y comprender estos momentos, quiero deciros que hay que conocer y vivir con ilusión la vida sanjuanista, disfrutar de esos momentos en los que el espíritu blanco recorre las calles de Alcantarilla e impregna de olor a primavera cada rincón de nuestra pequeña ciudad.

El trabajo de todo un año, de trescientos sesenta y cinco días, y veintitantos directivos se ve recompensado cuando llega el final de la Semana Santa, los hombros doloridos, las frentes sudadas, los pies cansado caminan como si nada.

El año nazareno blanco comienza con el ocaso del domingo de Resurrección, pues su culminación es nuestro principio semanasantero, el comienzo de un nuevo esfuerzo para ver a San Juan vestido de nuevo con sus galas de primavera, acariciando la brisa fresca de la tarde su mejilla por las calles de nuestro pueblo.

Hace más treinta años que San Juan instauró una ofrenda que se ha convertido en una sencilla tradición, la Nazarena Mayor de San Juan.

Y llegado este momento, durante por el mes de enero del 2008, la Hermandad de San Juan debía de buscar a una mujer alcantarillera, que aceptara ocupar el cargo que nuestra Nazarena Mayor, Mariloli Riquelme Guzmán debía disfrutar durante dos años. Pero el infortunio, hizo que en el mandato de Mariloli un trágico viernes santo tuviéramos que ver como esa anhelada lluvia iba a dejar a nuestro Titular, vestido de blanco con el aroma a las orquídeas y rosas frescas, en el interior del Museo Procesional.

Por ello la Hermandad decidió pedirle a Mariloli que renovarse su mandato un año más. Un año que nos obligaba a recuperar la distinción de Sanjuanista de Honor, nombramiento que aceptó de sumo agrado Dña. María José Tormos Mármol, costalera de la Cofradía del Cristo de la Columna y María Santísimas de las Angustias, conocidos por todos como “los Coloraos” y que desde ese momento comparte el cariño de sus Titulares con nuestro San Juan.

Con este nombramiento y con la distinción honorífica de nazarenos y portapasos, y como no con el nombramiento de D. Francisco Domingo Carrasco como portapasos del año 2007, la Hermandad de San Juan Evangelista y Archicofradía de Ntra. Sra. del Rosario llevó a su culminación más brillante esa Semana Santa del 2008 que tan triste resulto para la familia Sanjuanista.

Como decía al inicio, en el mes de abril o mayo comienza la vida del Hermano sanjuanista, con la reunión en la que se presenta el balance de la Semana Santa que se acaba y los proyectos y la ilusión del año que comienza.

En San Juan nos sentimos orgullosos de ser una de esas pocas Hermandades de Alcantarilla que comparte la Semana de Pasión junto al joven apóstol Juan, y el Cristo de la borriquilla con otra no pasionaria; con la Virgen madre en su advocación de María Santísima del Rosario.

El ir de la semana de Pasión a la Virgen del Rosario se concentra en un suspiro, ya que las vacaciones estivales hacen que dejemos a un lado nuestro trabajo nazareno para disfrutar de la vida familiar, lo que nos deja solamente septiembre para preparar esa procesión que llena de luz y aromas el amanecer de un sencillo domingo de octubre.

Con los primeros rayos de luz del amanecer de ese domingo que despide a la festividad de la Virgen del Rosario, el Tercio de portapasos llena de blanco la plaza de San Pedro, concentrándose en una hora tan despectiva que representa un esfuerzo entrañable para acompañar a nuestra Cotitular en un paseo aromático y tranquilo por las calles de Alcantarilla.

Como recompensa este esfuerzo se termina con la celebración de una comida de hermandad donde todos colaboramos para disfrutar de un pequeño rato sanjuanista.

Un leve descanso, unas semanas de sosiego nos renueva las fuerzas para ponernos a trabajar en un nuevo reto, la próxima Semana Santa.

Pero eso está precedido de la proximidad de la festividad de San Juan Evangelista que irrumpe de manera impetuosa llenando de pequeños espíritus blancos la capilla del Calvario, espíritus de niños y niñas con sus inmaculados corazones blancos que se acercan cada 27 de diciembre para recibir su nombramiento de Hermanos protectores de la Hermandad, es la ilusión de sus padres, la recompensa de nuestro esfuerzo y el futuro de nuestra Hermandad.

Por último se llega al momento en el que la Hermandad debe de trabajar sobre las cosas bien hechas, darle la continuidad a una tradición que durante más de treinta años ha hecho que nos distingamos del resto de Cofradías.

Llega el momento de buscar el próximo portapasos del año y la mujer que será Nazarena Mayor de San Juan, una mujer que deberá ocupar el lugar más relevante de nuestra Hermandad durante los próximos años 2009 y 2010.

Este año se han adelantado los acontecimientos, una nueva normativa nos ha permitido conocer el que va a ser portapasos del año 2008, nombramiento que ha recaído en un nazareno de siempre, un nazareno que colgó su túnica y capirote para ponerse la túnica de portapasos, nos referimos a D. Cesareo Candel Pérez, de tradición y familia nazarena, que con su esfuerzo y trabajo ha sido merecedor de dicho galardón.

Finalmente el orgullo de esta Hermandad, esa tradición que año tras año se va haciendo realidad, el nombramiento de Nazarena Mayor de San Juan Evangelista que este año ha aceptado Dña. Petra Mª Carrillo Guzmán, mujer de tradición nazarena, que vistió la túnica blanca desde pequeña, y compartió su condición de sanjuanista con su otra gran ilusión, el formar parte del Tercio femenino de San Pedro.

Ya está el trabajo hecho, la tradición continuada, continuaremos llenando de ilusión blanca nuestros corazones y portando al joven apóstol recordaremos a los que se fueron, a los que vienen; y a esos que siempre comparten con nosotros estos momentos del espíritu sanjuanista os invitamos a acompañarnos el próximo domingo 22 de marzo a las 12 horas, a vivir con ilusión y esperanza la exaltación sanjuanista.

 

¡Hermanos, viva San Juan!

 

Ramón Montaño Yuste