JUEVES SANTO, SÍ, OTRA VEZ, ¿PERO CUANDO COMENZÓ?

   

    Hoy, una vez más, como cada año, es Jueves Santo. Sí, otra vez. COmo otros años vuelvo a ponerme mi túnica, ahora de portapasos, antes de nazareno, siempre de San Juan.

    Aunque pueda parecer un acto rutinario, casi automático: calcetas, sandalias, túnica, capa..., pero v transformándome, con cada elemento que me voy "enfundando" noto como voy dejando mis problemas, mis ambiciones diarias, mis prioridades, ... y van llegando a mí unas sensaciones, vivencias, recuerdos que me inundan de ilusión por salir un año más acompañando a mi San Juan en esa procesión que recrea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y precisamente en este último año 2001 que nos acaba de dejar, se ha conmemorado el 50 aniversario de la fundación de nuestra Hermandad de San Juan Evangelista de Alcantarilla. 50 años de historia, de inicios dificilísimos, con un combustible universal y antiquísimo: la ilusión. Esta ilusión de los primeros días, de las primeras reuniones, de la primera salida de nuestra procesión..., y de tantas y tantas cosas que en aquel año 1951, fueron "las primeras". Sí, siempre ha existido esa primera vez. Y cada año después de aquel, todas y cada una de aquellas personas volvían, como hoy lo hacemos nosotros, a enfundarse de nuevo sus calcetas, sandalias, túnicas, capa,... Todos y cada una de aquellas personas renovaban año tras año su "ilusión", su compromiso para con San Juan. Y para cada una de las personas que se han ido incorporando también ha existido ese primer momento, quizá resultado de un arrebato, quizá de una ilusión, quizá por "un no se qué"..., pero lo cierto es que aceptó esa llamada y desfiló en nuestra Procesión de Jueves Santo. Aquellas imágenes, sensaciones y recuerdos, somos conscientes de ellas, hasta que un día, tal vez a desfilar en esta Procesión de Jueves Santo, se agolpan y llaman a mi consciencia aquellos recuerdos de esa primera vez.

    Y para mí, ¿cuándo comenzó?

    Fue aquella Semana Santa del año 1977, Es decir hace ahora 25 años. Sencillamente, ¡no me lo creo! Dos tercios de mi vida como sanjuanista. ¡como pasa el tiempo!

    Sin embargo, en este mismo momento en que  me siento a escribir estas líneas (gracias amigo Ramón por haberme brindado la oportunidad, y haber esperado pacientemente), a rememorar aquella primera vez (con túnica prestada, la de mi tío Fulgencio, estaba a "prueba", porque, claro, un crío de 14 años podía no gustarle aquello, y menudo gasto para una familia humilde), realmente, "mi comienzo" fue un año antes exactamente. Si me lo permitís os lo cuento. El año anterior, 1976, el día 21 de abril, miércoles, la semana siguiente a Semana Santa, un accidente de tráfico arrebató la vida a mi padre, Antonio, que Dios lo tenga en su Gloria. Aquella noche, donde aún se velaba al fallecido en el domicilio familiar, mi madre y el resto de la familia, decidió que mis hermanos y yo todavía muy pequeños, durmiéramos en casa de otros familiares. A mi me "destinaron" a la casa de los primos de mi padre, Asu y Antonio, vivían justito detrás de la iglesia de la Asunción del barrio de Campoamor. Me "instalaron" en el dormitorio de su hijo Pascual (prácticamente de mi quinta, y Pascual no sé que sentirías cuando tus padres aquella noche te dijeron que "otro" iba a dormir en tu cama).

    Tenía por entonces 13 años y fuí plenamente consciente de la situación, por lo que cuando me acosté e intenté dormir, no podía conciliar el sueño. La luz estaba apagada y allí me encontré solo, rodeado por oscuridad y triste, muy triste. Estaba tan sumido en mi tristeza y en la situación que antes de que Asu y Antonio me desearan buenas noches no había reparado en ninguno de los detalles que componían aquella habitación. En ese momento observé como entre la oscuridad, brillaba algo alargado que desconocía qué podía ser, lo cierto es que la poca luz que se colaba por debajo de la puerta, era suficiente para que "aquello" llenara de brillo y luminosidad la estancia. Estaba casi paralizado, entre una sensación de miedo y curiosidad busqué el interruptor de la lámpara, que no acertaba a encontrar, y cuando por fin la encendí pude descubrir que era aquella fuente de luz en la oscuridad: una túnica de San Juan. La túnica de mi primo Pascual, que aún no había guardado. Estaba allí en su percha. Entonces me inundó una sensación de paz y tranquilidad que me sumió en un profundo sueño. Pero antes tuve el convencimiento de que al año siguiente yo quería lucir esa túnica de luminosidad y brillo que me acompañó aquella noche. Desde aquel día y todos los años sin interrupción he vuelto a desfilar junto a San Juan.

    Ahora que pienso, ya 25 años, la mitad del tiempo desde que se fundó nuestra Hermandad. ¡Qué sensación tan extraña! ¿Me encuentro en la mitad del camino? Pero hoy es Jueves Santo y todo queda "aparcado" por que la procesión va a salir. Me coloco las calcetas, las sandalias, la túnica...

    ¿Cuándo comenzó para ti?

    ¿Cuándo comenzará para ti?

   Cesareo Candel Pérez