SOBRE EL ORIGEN DE LAS PROCESIONES

 

   Es difícil resolver cuándo y cómo surgieron por primera vez las procesiones. Son muchas las hipótesis que sitúan el origen de las procesiones en la Baja Edad Media, o retardándolas hasta el modernismo introducido con la Contrarreforma, es decir hasta el Concilio de Trento e incluso hay quien las sitúa en plena época barroca.

    Si estudiamos las civilizaciones primitivas, aparece un fuerte deseo por manifestar los sentimientos a través de un arte colectivo, como forma autorizada para divulgar un mensaje que responda armónicamente a transmitir lo bueno como equivalente a bello y verdadero. Dios mismo ordenó a Josué la organización de siete grandes procesiones alrededor de las murallas de Jericó. En el Nuevo Testamento, será Jesús, quien de forma procesional entre en Jerusalén un Domingo de Ramos, iniciando así el ciclo de la Pasión de Cristo desde el Monte de los Olivos hasta el Templo, seguido de una gran multitud de personas. Posteriormente, en el arte de Roma y en el Cristianismo, se da cauce al sentimiento religioso del hombre. La Iglesia continúa esta tradición y pronto resurge la admiración hacia tantos mártires a los que se rendiría homenaje, iniciándose el traslado de reliquias de uno a otro lugar.

    Aunque en principio estas procesiones no se denominaron de esta forma, sino "pompa", que significa cortejo o comitiva, en el que intervenían danzantes, músicos, carrozas, etc., realzando el tono lúdico y festivo de dichos cortejos. Después, la propia Iglesia las iría depurando de reminiscencias paganas hasta adoptar casi un estilo militarista. La palabra "Processio" es sinónimo de marchar o marcha en sentido militar. Las legiones romanas llevaban como distintivo una enseña que generalmente era el águila imperial, sustituida en el Cristianismo por la Cruz como símbolo victorioso de Cristo vencedor de la muerte.

    De ahí la gran vinculación del estamento militar a las Cofradías penitenciales, que es paralelo al mismo sentido procesional. Este "militarismo", se irá cristianizando a lo largo de la peregrinación individual y colectiva dentro de la propia Cofradía hasta transformarse en una "milicia espiritual", destacando el orden y la uniformidad adoptadas en numerosas hermandades y cofradías que forman un bello y elegante desfile procesional.

    Con el paso del tiempo se promovió a las procesiones de un carácter comunitario, impulsando la fraternidad entre sus miembros, entre quienes el rezo, el canto y la peregrinación conjunta superan las barreras individuales o sociales hasta conseguir una auténtica igualdad humana, pues todos los componentes de una procesión somos Hijos de un mismo Padre. La luz también será un elemento que se añade, como símbolo clarificador, dentro de las procesiones; y así el Apóstol Juan dice: "Brille vuestra luz delante de los hombres" De ahí que los nazarenos o penitentes porten cirios ya sean de cera o modernamente de luz eléctrica. Y ello significa el sentido ejemplarizante de los hombres que debemos caminar hacia la Luz que no cesa que es Cristo, fin último de todo cristiano.

    En la actualidad el sentido que deben tener las cofradías o hermandades y esa misma es la orientación de la Jerarquía eclesiástica, es no solamente el conservar dignamente el patrimonio histórico-artístico de imágenes, tronos, estandartes, etc., y el sacar las procesiones a la calle con el orden y la majestuosidad que se ha expuesto anteriormente; sino el tener un carácter social y caritativo hacia los necesitados colaborando, cada uno en la medida de sus posibilidades, con instituciones como Cáritas, Jesús Abandonado, Hermanitas de los Pobres, etc. Y por supuesto ejercer entre todos los componentes de la hermandad o cofradía una labor catequética durante todo el año. Que importante sería que por parte de las Juntas Directivas se organizaran charlas, cursillos de formación cristiana para los hermanos, cuya asistencia fuera obligatoria para poder ser miembro y participar en cualquier cofradía o hermandad.

Bibliografía.- Revista de Semana Santa de Totana 1998

FULGENCIO SÁNCHEZ RIQUELME

Cronista Oficial de Alcantarilla