LO QUE SE DESCONOCE NO SE VIVE

    Las Hermandades y Cofradías son asociaciones de fieles cristianos, y como fieles cristianos, debemos sentirnos , ante todo, personas que han asumido libremente ser miembros vivos de la iglesia. Esta fidelidad concretada en la imagen del Señor exige como tarea principal el apostolado y el culto público a las imágenes. Pues como dice el Concilio Vaticano II, "la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado".

    Por eso es mi deseo que todas las Hermandades y Cofradías reflexionemos conjuntamente sobre el verdadero sentido de la Fe, ya que vivimos unos momentos en los que nuestra Semana Santa está despertando en todos nosotros un verdadero interés por parte de muchos de nuestros convecinos, pero entendamos que esta realidad ha de ir acompañada por una creciente formación cristiana y participación activa en la vida litúrgica de la iglesia, junto a un mayor dinamismo y fortalecimiento de nuestra Fe.

    Las Hermandades y Cofradías estamos contribuyendo al florecimiento de la vida Cristiana entre nosotros, ya que de alguna forma llevamos la iglesia a la calle, con nuestros desfiles procesionales. Abriguemos la esperanza de que las Hermandades podamos continuar siendo el cauce por el que muchos católicos alimenten, en cierta medida, su vida espiritual. Para ello quizás fuese conveniente prestar mayor atención a la calidad que a la cantidad de nuestros cofrades. Todos estamos de acuerdo en que cualquiera puede ser miembro de una Hermandad, pero que solamente aquellos que buscan un mayor compromiso y entrega a los demás se puede considerar parte activa y un miembro ÚTIL en las labores de apostolado cristiano.

    Las Hermandades han sido durante siglos uno de los cauces importantes para la Fe de nuestro pueblo. Gracias a su poder de convocatoria y a su forma peculiar de expresar los sentimientos de la Pasión, que sin duda han arraigado profundamente en las personas humildes y sencillas de corazón y que han mostrado el propósito sincero de seguir a Jesús.

    Reflexionando de cómo y de que manera vivimos hoy nuestra Semana Santa, uno se pregunta si ha valido la pena el estar de reuniones; que si el tiempo que le dedicamos a la organización del desfile procesional es suficiente; que si el tiempo dedicado a la conservación de las imágenes será o no suficiente, y todas esas pequeñas, pero a la vez grandes, cosas que hacen falta para que nuestra procesión salga a las calles de nuestro pueblo.

    Pus sí amigos; todas esas pequeña pero a la vez grandes cosas merecen, y mucho, la pena ya que las hacemos (y con esto quiero incluir a todos y a cada uno de los componentes de nuestras Hermandades , con el cariño que nos merecen nuestras procesiones, y cuando por las calles de ésta nuestra villa aparece a lo lejos el trono de nuestra Hermandad se siente un "algo" que te hace sentirte mucho más solidario con todos los demás y te llena de satisfacción el poder sentir a tu alrededor que las gentes que están disfrutando del desfile se hermanan más los unos con los otros, el hacer tan feliz a ese niño cuando le damos un puñado de caramelos, eso como os decía es algo que hay que vivirlo para poder explicar lo que se siente, por eso, quería titular este artículo así: "LO QUE SE DESCONOCE NO SE VIVE"

M.J.M.

Hermanos  ¡VIVA SAN JUAN!